Capítulo #1: Adrián Bautista. Fundeen. «Ahorra como piensas»
Conversación con Adrián Bautista, cofundador de Fundeen, sobre crowdfunding para financiar energías renovables desde 500 euros.
Nº 10 19 de mayo de 2019 por Evelio Jimeno Ruiz
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Entrevistamos a Adrián Bautista, cofundador y COO de Fundeen.
Adrián Bautista y su hermano Nacho son dos jóvenes de Ávila que no dudaron en dejar sus respectivos empleos como ingenieros de caminos a mediados de 2017 para crear Fundeen. Fundeen es una plataforma de inversión colectiva o crowdfunding que permite a particulares invertir en proyectos de energías renovables desde 500 euros. Hasta ahora estas inversiones estaban reservadas a las grandes compañías eléctricas y a fondos de inversión. Adrián y Nacho se han convertido así en los emprendedores más jóvenes de España en conseguir la autorización de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) para operar como crowdfunding. Su misión es doble: por un lado, favorecer la inversión en energías renovables equilibrando rentabilidad y sostenibilidad, apostando por un futuro más ecológico; y por otro, democratizar la inversión en este tipo de proyectos, facilitando la inversión a personas particulares.
Para romper el hielo, ¿qué es lo primero que haces por la mañana?
Soy bastante metódico. Me levanto, miro el correo, las redes sociales y algo de información matinal, me ducho, me visto y me voy para la oficina en Google Campus.
¿Qué es lo que más te gusta hacer?
Me gusta mucho jugar al golf con Nacho. Los fines de semana, cuando podemos, bajamos al campo de golf en Ávila, que es un sitio tranquilo: das un paseo por el campo y pasas un buen rato.
¿Cuál es el último libro que has leído?
«Sapiens. De animales a dioses», de Yuval Noah Harari. Cuenta la historia de la evolución de la humanidad y cómo las distintas revoluciones cambiaron la forma en la que vivimos. Es interesante, te da qué pensar.
¿Qué hacen dos chicos de Ávila montando un crowdfunding? ¿Cómo se os ocurrió la idea?
El mérito es de Nacho. Él trabajaba en energías renovables y conocíamos los crowdfundings de inversión por ser pequeños inversores en otras plataformas, y se le ocurrió aplicar este modelo a las energías renovables. Inicialmente se lo planteó a su empresa y no cuajó. Y hablándolo conmigo, dijimos: vamos a intentarlo, y nos tiramos a la piscina.
¿Tú trabajabas en aquel momento?
Sí, yo trabajaba en Sacyr. Básicamente lo que hacía era analizar la viabilidad de proyectos para acudir a licitaciones. Y ahora estudio la viabilidad de proyectos, pero con otro tipo de activo.
¿Cómo os financiasteis en los inicios?
Cuando constituimos la empresa, Nacho y yo pedimos un préstamo personal, y luego tuvimos que hacer una ronda de financiación para cumplir los requisitos de fondos propios que nos exigía la CNMV para poder autorizar nuestra operación.
¿Fuisteis a fools, friends and family, o fue una ronda más profesional?
Fueron tres business angels, con aportaciones pequeñas pero suficientes para los fondos que necesitábamos.
¿Habéis conseguido financiación pública?
Sí: un ENISA, un SODICAL (Instituto Financiero de Castilla y León), un ICE (Instituto de Competitividad Empresarial) de Castilla y León, y un proyecto de I+D+i de CDTI.
Sois hermanos y socios, lo cual no deja de ser una singularidad. ¿Qué es lo más importante a la hora de formar un equipo?
La complementariedad. Nacho es mucho más idealista y yo trato de tener un poco más los pies en la tierra. A veces para bien de uno y mal del otro, y viceversa, porque muchas veces yo soy más conservador en determinadas cosas y me equivoco, y otras veces Nacho es muy idealista y se equivoca él. Por eso, al final, la complementariedad.
Uno de vuestros objetivos es transformar el acceso a la financiación de los proyectos de energías renovables. ¿Qué hay que cambiar? ¿Cómo lo hacéis? ¿Cómo os implicáis en el sector?
Ahora mismo los proyectos de energías renovables de pequeño tamaño no encuentran acceso a financiación, porque los bancos y los fondos de inversión, que son quienes tradicionalmente han financiado este tipo de inversiones, están centrados en proyectos de más de 10 megavatios y con presupuestos superiores a los 7 millones de euros. Esto dificulta la financiación de muchas pequeñas instalaciones que se están construyendo y de muchas por construir. Nosotros vemos mejores virtudes en ellas que en las grandes instalaciones de generación, porque la virtud de la fotovoltaica es que se puede consumir la energía muy cerca del punto de consumo. Así se evita el transporte de energía asociado a las grandes instalaciones hasta el punto de consumo, en vez de replicar el modelo actual de las nucleares instalando energía fotovoltaica.
¿Por qué apostasteis por un modelo de crowdfunding? ¿Valorasteis otras alternativas?
Teníamos claro que queríamos este modelo porque también queríamos «deselitizar» la inversión en renovables. Para entrar en un fondo de inversión en energías renovables te piden 100.000 euros de importe mínimo, por lo que muy poca gente tiene acceso. Con Fundeen estamos dando acceso a inversiones desde 500 euros. Y en conversaciones con el Banco Europeo de Inversiones nos transmiten que ellos también tienen el objetivo de democratizar las inversiones. Así que parece que Fundeen está muy en línea con la forma de pensar de Europa en este sentido.
¿Cómo es vuestro modelo de negocio? ¿Cómo lo habéis establecido?
Cobramos dos comisiones fundamentales a los proyectos financiados: una comisión de éxito a la financiación, y una comisión de gestión anual durante toda la vida útil del proyecto. La comisión de gestión se fundamenta en que seguimos aportando valor a los inversores en el reparto de dividendos, en la comunicación entre el promotor y el inversor, y en la monitorización de la instalación y de la inversión en el área privada del inversor.
Una de vuestras características es utilizar la fórmula ESCO (Empresa de Servicios Energéticos). ¿Cómo lo hacéis y cuál es la diferencia con otras plataformas puramente financieras?
La fórmula ESCO conlleva que todos los riesgos de la inversión se externalizan para el consumidor final de la energía: no asume el riesgo de construcción, ni el de operación, ni el de mantenimiento, y solo se ocupa de recibir la energía eléctrica a un coste inferior al que la adquiriría en el mercado y, al término del contrato de compraventa, recibir la instalación de forma gratuita. Esto es diferencial respecto a otras plataformas: el consumidor externaliza el riesgo.
También ofrecéis proyectos de inyección de energía a la red. ¿Cómo lo planteáis en ese caso?
En estos casos se plantea una fórmula de financiación tradicional. Los inversores son partícipes de la sociedad en la que invierten. No deja de ser como un modelo de crowdfunding de inversión en startups, en el que el modelo está mucho más consolidado, pero con una rentabilidad y un riesgo más acotados. Tanto con la fórmula ESCO como con la financiación tradicional se utiliza el modelo de equity crowdfunding.
¿Cuándo optáis por un proyecto de autoconsumo con fórmula ESCO y cuándo por un proyecto de inyección a la red?
Los proyectos ESCO son normalmente proyectos a 10-15 años, y las instalaciones a red suelen tener hasta 30 años de vida útil. Así que la principal diferencia está en el plazo. Por otro lado, hay diferencias en la rentabilidad, ya que en un proyecto ESCO está más acotada por estar ceñida a un contrato, mientras que en las instalaciones a red hay mayor variabilidad, para bien y para mal, al estar afectadas por posibles cambios en las proyecciones de consumo de energía.
Ofrecéis una rentabilidad superior al 7% en equity crowdfunding, tanto en autoconsumo como en venta a la red. En vuestra web indicáis que próximamente ofreceréis crowdlending, es decir, invertir el dinero en forma de préstamo al promotor. ¿Qué diferencias hay entre ambas modalidades, y para quién es cada una desde el punto de vista del inversor?
La fórmula de equity es una forma de inversión a muy largo plazo, y los préstamos se plantean a menor plazo, en torno a 5-7 años. En el entorno de tipos en el que nos movemos, la rentabilidad de un préstamo no puede llegar al 7%, ya que eso conllevaría prestar al consumidor al 9 o 10%, que es una auténtica usura. Así que el préstamo está más limitado a nivel de rentabilidad, pero tiene garantías de cobro: si no se cumplen, puedes establecer tus mecanismos de recuperación del capital invertido. Por lo que, si eres un inversor con más aversión al riesgo, los préstamos son más seguros en plazo, aunque invertir en equity también es muy seguro porque detrás hay un activo.
Un negocio de crowdfunding tiene dos caras: una mira hacia los proyectos, y la otra hacia la captación de inversores. Al ser algo B2C, si funciona puede crecer exponencialmente, pero no es fácil captar inversores particulares. ¿Cuál es la complejidad de captar inversores?
Totalmente, captar inversores es lo más complicado. Estamos hablando de una compra que no es nada impulsiva. Necesitas contactar múltiples veces con el inversor para que se registre en la plataforma, y necesitas generar confianza en él para que invierta su dinero. Y al final, el dinero es muy miedoso, y necesitas tener mucha confianza en lo que inviertes. Por ello, conseguir inversores es tedioso, es caro, y debes tener muchos mecanismos para mantener su confianza.
¿Qué es lo que mejor está funcionando para vosotros en vuestra estrategia para conseguir inversores?
Lo que mejor nos funciona es aparecer en medios. Si apareces en medios cualificados, rompes esa barrera de desconfianza y la gente está mucho más dispuesta a invertir en la plataforma.
¿A qué tipo de inversor os dirigís? ¿Cómo ha sido su acogida hasta el momento?
Buscamos gente que quiera ahorrar como piensa. Todos estamos viendo que hay una creciente conciencia en materia de sostenibilidad y de responsabilidad en la manera en que consumimos, y nosotros llevamos esa responsabilidad en el consumo a la inversión en energías renovables. Marcas como las que transforman residuos marinos en zapatillas, o personas que utilizan champú sólido para reducir el uso de plásticos, dan muestra de esta nueva conciencia. Queremos llevar esa forma de pensar al ahorro y a la inversión. Ahorra como piensas.
Esa persona con esta nueva conciencia, ¿es joven, es mayor? ¿O no tiene que ver con la edad?
No tiene que ver con la edad. Recientemente un inversor de 68 años estaba interesado en invertir en un proyecto a 17 años. A esa persona no le movía el plazo: lo que quería era poner su dinero a disposición de una iniciativa sostenible.
Si estoy interesado en invertir 1.000 euros en Fundeen, me registro e invierto en el proyecto que más me interesa, ¿a partir de qué momento empiezo a obtener un retorno por esta inversión?
Más o menos a partir del mes 6. Cuando publicamos un proyecto para financiar, ya contamos con toda la documentación, permisos y licencias para construir, y solo falta el dinero para construirse. Entonces los inversores aportan ese dinero y se construye el proyecto. Las construcciones de instalaciones fotovoltaicas son muy rápidas y replicables, y en dos meses tienes construida una instalación de 2 MW. Así que, de media, se requiere un mes para formalizar la estructura de capital, dos meses para la construcción y tres meses de operación para poder repartir esos beneficios al inversor.
¿Cuáles son vuestras métricas fundamentales para 2019?
Queremos captar unos 4.500 inversores y financiar proyectos por valor de 7 millones de euros. Ahora somos 1.100 inversores y actualmente hemos captado 171.000 euros en la parte de proyectos. Para alcanzar esos 7 millones, cuando se trata de proyectos que van a mercado, estamos estructurando financiación bancaria para apalancar la inversión: con una inversión de la plataforma de 300.000 o 400.000 euros conseguimos financiar una inversión de 1 millón de euros, evitando financiar todo el proyecto con fondos propios. Así, la inversión a través de la plataforma estará entre 2 y 3 millones de euros, destinados a financiar 5 o 6 proyectos más este año en función de sus tamaños.
El primer proyecto fue en Andalucía, el segundo está en Quillan, al sur de Francia. ¿Los próximos proyectos serán en España o a nivel europeo?
Estamos valorando si sacar algún proyecto más como el de Quillan en Francia o centrarnos en proyectos en España. En cualquier caso, nuestros próximos proyectos mayoritariamente van a ser en España.
¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que decidisteis emprender?
Hubo un momento muy duro en diciembre de 2018, porque llevábamos un año con la solicitud a la CNMV presentada y la autorización no llegaba. Los fondos empezaban a escasear, y además nos seguían llegando requerimientos de la CNMV pidiendo cambios que ellos mismos nos habían propuesto. Se hacía eterno y pasamos una época complicada.
¿Qué consejo es el que más os ha servido de un mentor o de alguien cercano?
Sobre todo, cuando te animan a empezar. Y más todavía cuando eres joven, que es un buen momento para arriesgar porque no tienes cargas económicas, o si no te has metido en demasiados líos, todavía puedes permitirte volver a casa de tus padres para abaratar tus costes de vida y dedicarlos al proyecto, o no tener sueldo durante un año si tus padres pueden mantenerte.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere emprender?
El mismo. Que se anime a intentarlo, porque el que salga mal siempre está ahí, pero que salga bien creo que es una recompensa única que te cambia la vida si lo consigues.
Nos leemos.
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