Por qué creé mi propia empresa
Dejar un trabajo de 9 años para montar mi propia consultora: por qué lo hice y qué he aprendido desde entonces.
Nº 20 14 de febrero de 2022 por Evelio Jimeno Ruiz
Recibe cada semana una idea para conseguir financiación para tu I+D+i →

A finales de 2017, tras 9 años en la misma empresa, esta vez decidí despedir yo a mis jefes y montar mi propia empresa. Fue un clic mental casi inesperado. Siempre había pensado en montar mi propio negocio, pero pasaba el tiempo y no encontraba el «qué». En muchos momentos pensaba que nunca daría el paso, y también dudaba sobre si mis ganas de emprender eran genuinamente mías o aprendidas de mi familia. No sé por qué ocurrió, pero lo recuerdo muy bien: hacía dos meses que había nacido mi primer hijo, y sí que recuerdo que pensé:
— Mejor mostrar a mi hijo que lo intenté y fallé, que decirle que no me atreví y seguí aunque no estaba contento con lo que hacía. Esto me dio convicción.
— Luego recordé una frase que me dijo Fabián, el dueño de Casasan: ¿Qué sabes hacer que puedas vender?
— Y luego, lo que siempre escucho a las startups: falla rápido, falla barato.
Y lo único que venía a mi mente era lo que ya sabía hacer y podría probar a vender: consultor de innovación. Así que, aunque no fue muy innovador, decidí dedicarme a lo que estaba haciendo desde hacía tantos años. Si luego surgía la oportunidad o la necesidad, ya iría cambiando.
Inicialmente fue prácticamente una huida. Mi salida no sentó bien en la empresa, y eso me costó. Cuando lo comuniqué, me dijeron que al día siguiente no volviera. Tras 9 años de trabajo… me resultó radical, pero es lo que hay. Aunque era yo el que decidió irse, parecía un despido: una forma curiosa de cómo afecta la comunicación a la percepción de los hechos. Fui a la oficina a recoger mis cuatro cosas y me fui al South Summit, que en aquel momento ya empezaba a ser un evento bastante conocido.
Mi entorno me apoyó, con ciertas preguntas, pero sin fisuras. Poco a poco, gracias a los primeros clientes que fueron confiando en mí y me recomendaban, fui ganando confianza y consolidando mi actividad.
Desde el principio me centré en trabajar con startups y empresas muy tecnológicas. Pensé que, siendo yo solo, sería mucho más fácil acceder a clientes pequeños, pero también por afinidad: me caen bien, y como ya os he comentado, de pequeño quería ser inventor y, en general, admiro a las personas emprendedoras. Y como me gusta la tecnología, trabajar con proyectos tecnológicos encaja muy bien conmigo. Creo que las empresas tecnológicas son una de las palancas más potentes para transformar el mundo en el que vivimos, generar desarrollo y empleo de calidad. Por supuesto, no siempre funcionan, hay mucho riesgo, y muchas fracasan. Pero hay que estar ahí.
A nivel profesional, me considero un todoterreno de la innovación tecnológica y la financiación pública, y trabajo con relativa comodidad en ayudas nacionales y europeas con startups de salud, biotecnología, ciberseguridad, inteligencia artificial, internet de las cosas, energía, química… Aprendo mucho de mis clientes.
No todo son rosas. He suspendido muchísimos proyectos, especialmente europeos, y eso me ha enseñado a evaluar mucho más los riesgos, a ser muy exigente y a elegir con detalle las empresas y los proyectos que realmente tienen oportunidades de éxito. También hay picos de trabajo y fechas límite que me superan, pero esto ha hecho que poco a poco esté creando un equipo. Y hay temáticas en las que no soy especialista, lo que me ha llevado a colaborar con otras empresas especializadas, principalmente en finanzas.
De forma complementaria, estoy iniciándome por un lado en el mundo de la inversión en startups tecnológicas, y también en consultoría de estrategia con algunos de mis clientes. Al final de cada semana estoy con tantos emprendedores y emprendedoras que, quieras o no, algo aprendes. Por el momento, en estas dos líneas mi propósito es aprender, especialmente sobre el funcionamiento interno y la forma de escalar de las startups tecnológicas. No tengo prisa. El camino se hace al andar, y creo que vendrán cosas muy bonitas a su debido tiempo.
De aquí en adelante, además de la operativa habitual de la empresa, espero poco a poco ir comunicando mis impresiones sobre la financiación pública, la innovación y las startups tecnológicas de forma personal y práctica.
Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por tu tiempo y atención. Y si necesitas cualquier cosa relacionada con ayudas públicas o estrategia para startups tecnológicas, estoy a tu disposición.
Nos leemos.
Ganar ayudas públicas acelera tu innovación. Perder cuesta tiempo, dinero y oportunidades.
Apúntate y recibe ideas prácticas para aprender a preparar tus propias propuestas ganadoras.
© 2026 Evelio Jimeno | Aviso legal | Política de privacidad | Política de contratación | Política de cookies | Instituto de Financiación