Evelio Jimeno

Quieres emprender. Pero no se lo has dicho a nadie.

O sí. Pero solo a media voz, a la persona adecuada, en el momento justo.

Nº 56     23 de marzo de 2026     por Evelio Jimeno Ruiz


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Desde que volví a emprender, me ha pasado algo que no esperaba. Varias personas, de ámbitos distintos, se me han acercado para contarme, casi en susurro, que llevan tiempo pensando en montar algo propio. Que tienen una idea. Que les gustaría salir de donde están. Pero que no saben muy bien con quién hablarlo, porque en el trabajo no puedes decirlo, y fuera del trabajo tampoco hay muchos que lo entiendan. No son dos ni tres. Son bastantes. Y probablemente tú también conoces a alguno. O eres uno de ellos.

Sois muchos más de lo que parece. Y cada vez hay más mujeres. Great news.

Este artículo no es un manual de emprendimiento ni una invitación a que dejes tu trabajo mañana. Es simplemente lo que le diría a alguien que está en ese punto, pensando si dar el paso o no.


Primero, valida si de verdad quieres lo que crees que quieres

Hay una diferencia grande entre querer salir de donde estás y querer lo que crees que te espera al otro lado.

A veces lo que se tiene idealizado no es emprender, es escapar. Y eso es legítimo, pero son cosas distintas.

Mi recomendación: antes de dar ningún salto, prueba. Por las tardes, los fines de semana, cuando puedas. No se trata de validar si hay mercado para tu idea (eso también, pero es otro paso). Se trata de validar si eso que tienes en la cabeza te gusta cuando lo tocas de verdad. Porque lo que imaginas y lo que luego es no siempre coinciden, y es mucho mejor descubrirlo antes de haber quemado las naves. La primera vez que emprendí, la realidad fue bastante distinta a lo que tenía en la cabeza. No peor, distinta. En esta segunda ocasión, tengo más claridad y menos expectativas. Y hace que esté disfrutando más de cada día que pasa.


Segundo, la venta no es opcional

Si eres técnico, si eres bueno en tu campo, si desarrollas producto, esto te incumbe especialmente.

Un ejemplo que quizás os ayude a verlo con cierta distancia. Muchos tenemos amigos con un grupo de música. Llevan años tocando, graban discos, el nivel es bueno. Pero ninguno de ellos quiere ir a vender. Esperan que llegue alguien a descubrirlos. El representante que solucione el problema.

En los negocios pasa exactamente lo mismo.

Si tienes resistencia a vender, si la sola idea te genera rechazo, tienes que resolverlo antes de emprender. No después. Puedes buscar un socio que se encargue de eso, sí, pero no es una solución fácil ni garantizada. Lo más sencillo es cambiar tu relación con la venta.

Y se puede cambiar. Es cultural más que otra cosa. Tenemos asumido que vender es engañar, que a la gente le gusta comprar pero no que le vendan, y eso nos bloquea. Pero vender bien es exactamente lo contrario: es escuchar, entender un problema y proponer algo que lo resuelve. Si tu producto o servicio es bueno, no venderlo es hacerle un flaco favor a quien lo necesita.

Vende desde el minuto uno, aunque no factures todavía. La información que obtienes en esas conversaciones es lo que te va a permitir llegar antes al punto en que las cosas funcionan.


Tercero, prepárate para bajar antes de subir

Esto es lo que menos se dice y lo que más duele cuando no estás preparado.

Tenemos muy interiorizada la idea de la carrera profesional como una escalera que solo sube. Más responsabilidad, más salario, más reconocimiento. Y cuando llevas años subiendo, parece que solo hay dos opciones: seguir subiendo o quedarte estancado.

Pero la realidad del emprendimiento es otra. Para subir más alto, primero bajas. Uno, dos, tres escalones. Y si lo sabes, si lo tienes asumido, lo aguantas. Si no lo sabes, te pilla de sorpresa en el peor momento.

No te estoy diciendo que vayas a ganar menos para siempre. Te estoy diciendo que es probable que durante un tiempo ganes menos, que eso es normal, y que quien lo sabe de antemano llega mucho más lejos que quien lo descubre a mitad del camino.


Una última cosa

No hay un camino mejor que otro. Hay personas que son más coherentes consigo mismas quedándose donde están, y personas que lo son cambiando. Eso solo lo sabe cada uno.

Pero si estás en ese grupo de personas que llevan tiempo queriendo hacer algo distinto, quiero que sepas que no estás solo. Que hay muchos en la misma situación, callados, dando vueltas a lo mismo.

Y que cuando das el paso, de repente empiezas a encontrarte con gente parecida a ti. No porque aparezcan de la nada, sino porque antes no los buscabas.

Acércate a personas que ya estén haciendo lo que tú quieres hacer. Aprende de ellas. Copia lo que funciona. Pregunta sin vergüenza.

Y si puedes, empieza hoy. Aunque sea poco. Aunque sea por las tardes.


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