Evelio Jimeno

No todas las empresas tecnológicas de reciente creación son Startups.

Y no pasa nada por reconocerlo a tiempo.

Nº 26     6 de junio de 2025     por Evelio Jimeno Ruiz


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En los últimos años, parece que cualquier empresa tecnológica nacida después de 2010 automáticamente se define como una Startup. La palabra lo ha invadido todo: eventos, titulares, redes, pitch decks, ayudas públicas, incluso la forma en la que los propios fundadores se presentan. Pero en mi trabajo como consultor en financiación pública de I+D, veo cada semana empresas que se etiquetan como Startups… sin serlo. Y eso no tiene nada de malo. El problema viene cuando se construye una estrategia tecnológica, de financiación y de negocio sobre una identidad que no encaja.

Hace no tantos años, en España no hablábamos de Startups. Hablábamos de pymes innovadoras, de inventores, de empresas tecnológicas. Algunas de ellas crecían despacio, se financiaban con recursos propios o con préstamos, y otras —sí— llegaban lejos, incluso a internacionalizarse. Hoy, en cambio, se ha impuesto un modelo dominante: crear empresa → levantar capital → escalar rápido → levantar más capital → vender o salir a bolsa (exit). Es el modelo de las Startups de alto crecimiento, y es legítimo, necesario y apasionante. Pero no es el único.

Los medios, los foros de inversión y muchas políticas públicas giran en torno a este relato. Y claro, es el más visible, el más brillante. Es mucho más inspirador vender una empresa por 200 millones que montar una pyme rentable y sólida con 25 trabajadores. Pero no todas las empresas encajan en esa narrativa. Y lo importante es saberlo cuanto antes.

En mi día a día veo emprendedores que quieren mantener el control de su empresa, que no tienen claro venderla, que trabajan en nichos que no son tan escalables o que dependen de desarrollos largos y complejos. Aun así, intentan captar capital riesgo. Resultado: meses perdidos en reuniones, frustración, cambios estratégicos forzados, y en el peor de los casos, una ronda cerrada con inversores de venture capital que no comparten visión ni tiempos con el equipo fundador.

Una empresa que no está diseñada para escalar rápido ni para ser vendida haciendo un 10x a inversores no la convierte en una empresa menos valiosa. Solo implica que su estrategia debe ser distinta. Esta empresa debe tener mayor foco en las ventas, ser más sostenible, más consciente, más adaptada a su mercado y a su equipo.

Aquí entra una reflexión importante: ¿tiene tu empresa un modelo que justifique una ronda de inversión con un múltiplo de retorno esperado de 10x? ¿O necesitas otro tipo de capital, más paciente, que busque dividendos o retornos estables a largo plazo?

Lo cierto es que la financiación pública es compatible con casi cualquier enfoque: tanto si quieres escalar y atraer capital privado, como si prefieres mantener el control y crecer a tu ritmo. Desde Inncome ayudamos a los equipos emprendedores a diseñar su estrategia de financiación alineada con su visión real del negocio. No con una etiqueta de moda, sino con el negocio que realmente están construyendo.

Si llevas mucho tiempo en el sector, probablemente esta reflexión te parezca demasiado básica. Pero he visto demasiados equipos perder foco, perder tiempo e incluso perder el control de su empresa por seguir una narrativa que no era la suya. Por eso, si estás en ese momento en el que tienes que decidir cómo crecer, te animo a parar un momento y preguntarte:

¿Estoy construyendo una Startup, o estoy construyendo una empresa tecnológica sólida a largo plazo?

Ambas opciones son válidas. Solo asegúrate de saber cuál es la tuya.


Nos leemos.


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