Hardware is Hard: Silence
Del Dakar a la Zona Franca: cómo Silence ha construido una industria eléctrica en España a golpe de batería, inversión y resiliencia.
Nº 28 15 de junio de 2025 por Evelio Jimeno Ruiz
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En la edición anterior de Debajo del agua analizamos el caso de Velca, una startup española que ha apostado por una estrategia ágil y de marca en el competitivo mundo del hardware. Hoy nos sumergimos en un enfoque muy distinto: el de Silence (antes Scutum, y ahora filial de vehículos eléctricos de Acciona), una empresa que ha optado por industrializarse desde dentro, con más tecnología propia, más inversión en fabricación local y una estrategia de crecimiento más pausada, pero también más estructural para fabricar motocicletas y vehículos eléctricos.
EL CEO: CARLOS SOTELO, DEL DAKAR A LA FÁBRICA
Carlos Sotelo i Rosell, fundador y CEO de Silence, no es un emprendedor al uso. Fue piloto profesional de enduro y participó en ocho ediciones del Rally Dakar, llegando a quedar tercero en 1996. Su vínculo con las motos es muy profundo. Tras su etapa como piloto, montó un concesionario en Barcelona, creó su propia marca de motos de combustión (CSR) y diseñó un UTV (vehículo utilitario todoterreno) que acabó fabricando en China.
Esa experiencia en Asia fue clave. Allí aprendió cómo los fabricantes chinos priorizaban costes bajos, procesos ligeros y escalabilidad. Esa visión la trajo de vuelta a España, y en 2012 fundó Silence en un pequeño taller de Esplugues de Llobregat. Hoy, la empresa cuenta con más de 160 empleados, una fábrica de baterías y motos en Sant Boi y una nueva planta en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.
Sotelo sigue siendo el CEO, a pesar de ser accionista minoritario tras la entrada de Acciona. Su liderazgo operativo y su visión industrial siguen marcando el rumbo de la compañía.

ESTRATEGIA DE CRECIMIENTO: DE B2B A B2C
Silence comenzó con un enfoque B2B, orientado a flotas de movilidad urbana. Su primer gran cliente fue Acciona, que desplegó miles de motos Silence en su servicio de motosharing. Esa relación estratégica acabó en adquisición: en 2021, Acciona compró la participación de Repsol y Criteria Caixa, convirtiéndose en el accionista mayoritario.
Con el tiempo, Silence ha ampliado su modelo hacia el B2C. Hoy vende motos eléctricas al consumidor final y también actúa como fabricante de marca blanca: las motos eléctricas de SEAT, por ejemplo, están respaldadas por Silence. Esta dualidad —fabricante de producto propio y OEM para terceros— le permite diversificar ingresos y escalar producción.
En 2024 comenzó la comercialización de su nuevo NanoCar, un vehículo biplaza ligero, 100% eléctrico y de cuatro ruedas, diseñado específicamente para la vida urbana.

TECNOLOGÍA PROPIA: BATERÍAS TIPO TROLLEY Y RED DE INTERCAMBIO
Uno de los pilares tecnológicos de Silence es su sistema de baterías extraíbles tipo “trolley”. Estas baterías están diseñadas con ruedas y un asa retráctil, lo que permite al usuario transportarlas fácilmente como si fueran una maleta. Esta solución elimina la necesidad de disponer de un enchufe en casa o en el garaje, y permite recargar la batería en cualquier lugar con una toma de corriente convencional. Este sistema de baterías es empleado tanto en las motos como en el nanocar.
El siguiente salto estratégico ha sido el despliegue de su propia red de Battery Stations, estaciones de intercambio de baterías que permiten sustituir una batería descargada por otra completamente cargada en menos de 30 segundos. Este sistema, pionero en Europa, se basa en un modelo de suscripción: el usuario puede adquirir la moto sin batería (reduciendo el coste de compra hasta un 40%) y pagar una cuota mensual que incluye el uso de baterías y su mantenimiento.
Actualmente, Silence —de la mano de Acciona— ha desplegado más de 70 estaciones urbanas en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla o Bilbao, con el objetivo de alcanzar 100 estaciones y más de 1.000 puntos de intercambio antes de que acabe el año. Además, planean replicar este modelo en Francia e Italia en 2026.
Este ecosistema de baterías estandarizadas, intercambiables y gestionadas a través de una app propia, convierte a Silence no solo en un fabricante de vehículos, sino en un proveedor integral de soluciones de movilidad eléctrica urbana.
INVERSORES PRIVADOS: DE REPSOL A ACCIONA
La estrategia para construir Silence desde el punto de vista de la financiación está muy relacionada con el mundo de la innovación corporativa en España.
En las etapas iniciales, Silence consiguió de Repsol, Caixa Capital Risc y el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación), con una ronda destacada de 8,6 millones de euros en 2018.
En 2021, Acciona adquirió la participación de Repsol y de Criteria Caixa, convirtiéndose en el socio mayoritario y estando esta operación relacionada con la expansión del motosharing en España. CDTI también ha salido ya totalmente del accionariado. Este paso de inversores financieros a industriales refleja una apuesta clara por la consolidación y la integración vertical.
Es importante destacar que Carlos Sotelo, aunque mantiene una participación minoritaria, sigue siendo el CEO de la compañía mostrando así una gran capacidad de liderazgo incluso dentro de un entorno ya más industrial y corporativo.
FINANCIACIÓN PÚBLICA: APOYO A LA INDUSTRIA Y LA MOVILIDAD ELÉCTRICA MADE IN BARCELONA
Silence ha contado con un respaldo institucional notable, tanto a nivel nacional como regional, que ha sido clave para su consolidación como fabricante industrial en el sector de la movilidad eléctrica.
El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) le concedió en 2022 más de 12 millones de euros dentro del Programa MOVES Singulares II con fondos NexGenerationEu. El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo le concedió por su parte 5,6 millones de euros en la convocatoria PERTE VEC en el marco del PRTR a principios de 2023.
Anteriormente, durante la pandemia de COVID-19, Silence accedió a avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) por más de 9 millones de euros, lo que le permitió sostener su estructura productiva en un momento crítico. Ese mismo año, en noviembre de 2020, un incendio destruyó su antigua planta de ensamblaje de baterías en Molins de Rei. Aunque no hubo heridos, el siniestro obligó a activar un plan de contingencia y aceleró la transición hacia su nueva fábrica en Sant Boi. La Generalitat anunció entonces líneas de apoyo financiero para ayudar a la empresa a superar el impacto del incendio que ha respaldado a la compañía mediante subvenciones y financiación gestionadas por ACCIÓ y el Institut Català de Finances (ICF).
Estas ayudas han impulsado su capacidad de producción, el desarrollo de su tecnología propia y el despliegue de su red de estaciones de intercambio de baterías y se consideran estratégicas por tratarse de proyectos de reindustrialización, relocalización de actividad productiva y expansión de inversiones de alto impacto. Y por supuesto, este apoyo ha reforzado la apuesta de Silence por mantener su base industrial en Cataluña y escalar desde allí su modelo de movilidad eléctrica urbana.
Sin duda, la estrategia de financiación de una empresa industrial que quiere escalar la producción con plantas propias en España es muy intensiva en capital y los fondos públicos pueden ser de gran ayuda en este proceso si el proyecto se considera estratégico a nivel regional y/o estatal.
Por último, es importante señalar que gran parte de estas ayudas públicas no podrían haberse conseguido sin el respaldo de Acciona traccionando el proyecto y especialmente para cofinanciar estos proyectos con capital privado, ya que las ayudas no cubren el 100% del presupuesto de inversión.
SILENCE VS VELCA: DOS CAMINOS, DOS VELOCIDADES
Silence ha apostado por desarrollar tecnología propia, especialmente en el área de baterías y electrónica, lo que le ha permitido controlar la calidad, proteger su propiedad intelectual y generar empleo industrial desde España. A diferencia de Velca, que fabrica en India y ensambla en España, Silence produce localmente, asumiendo mayores costes y riesgos financieros, pero construyendo una ventaja tecnológica más robusta.
Mientras Velca ha seguido una estrategia ágil y orientada a marca, Silence ha optado por una hoja de ruta más industrial, basada en producto, tecnología y alianzas corporativas. La primera recuerda a casos del sector textil como Nude Project o Minimalism, donde la marca es el principal activo. Silence, en cambio, se ha apostado por convertirse en una startup industrial respaldada por grandes grupos como Acciona, que buscan innovar desde dentro.
HARDWARE IS HARD, BUT THERE IS A WAY IN SPAIN
Silence es un ejemplo de cómo se puede construir industria hardware en España desde la resiliencia, la tecnología y la visión a largo plazo. Su historia es la de un piloto que entendió que el hardware es duro, pero que también puede ser una ventaja competitiva si se sabe jugar bien la partida.
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